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 25 de Febrero de 2010

100 Años Zapaluta: 1era. piedra de escuela y 1er. vehículo 

Amín Guillén Flores 

La Trinitaria, Chiapas a 24 de febrero de 2010.- En el despacho anterior tuve oportunidad de tocar algo relacionado a la Biblioteca Flavio Guillén en Zapaluta, hoy La Trinitaria, que el próximo primero de abril arribará a su Primer Centenario de Fundación, donde el edil, Jorge Manuel Pulido López, dado  su interés por el desarrollo más amplio de la cultura y la lectura, amén del aspecto histórico en el municipio que preside, a tomado cartas en el asunto. Corresponde entonces, retomar otro tramo de la historia zapaluteca como lo es el arribo al Centenario de colocación de la Primera Piedra de la Escuela Municipal y la llegada del Primer Vehículo Automotor marca Whitte;  conducido por el gringo Wolkansen. 

Al respecto, don Antelmo Figueroa Pulido narra en sus leídas: Crónicas y relatos en la Frontera de Chiapas, presagios de revolución: “Sin advertirlo ya estábamos en las postrimerías del régimen porfirista. Yo era bastante joven. Vivíamos los últimos meses del año de 1908 cuando llegó a la Presidencia Municipal de Zapaluta (hoy Trinitaria), mi pueblo natal , una circular girada por el Gobierno del Estado, quien obedeciendo instrucciones de la Presidencia de la  República manifestaba la conveniencia de que en todos los pueblos del país se erigiera un monumento o edificio que debería ser inaugurado el 16 de septiembre del año 1910, y por lo tanto, sería el que inmortalizara la memorable fecha del primer centenario de nuestra independencia. Para esto, convocó el Ayuntamiento a una sesión pública, a la que fueron invitadas las personas más visibles de la localidad, en la que se acordó, después de algunas discusiones, que en el sitio desocupado que existía al costado derecho de la casa consistorial se construyera un edificio que se dedicaría a local de la escuela municipal, al que se le pondría una placa conmemorativa…” 

“En los primeros días del mes de abril de 1910 hizo su primera visita  a la ciudad de Comitán  el entonces Gobernador  del Estado señor Ramón Rabasa, quien fue recibido con mucho entusiasmo… El señor Flavio Guillén que a la sazón se encontraba visitando a sus familiares en su terruño, Zapaluta… quien cultivaba íntima amistad con el señor Gobernador, hízole la invitación personalmente para que llegara a visitar a su pueblo, al tiempo que la Junta Pro-Centenario de nuestra Independencia también lo invitaba para que sirviera honrarla con su visita, con el propósito de que pusiera la primera piedra del edificio que construiría para cumplir con su importante comisión”. 

“Pocos días después fueron recibidos en aquel pueblo (Zapaluta) nuestro primer magistrado y su comitiva, con gran júbilo… Mientras preparaban la mesa para servir el ágape, el hábil chofer Mr. Wolkansen, de origen norteamericano, corpulento y ágil tomó nuevamente la dirección de aquel vehículo que por primera vez era admirado en aquel lugar; imponente y elegante máquina que ostentaba en sus planteadas barras delanteras en dorados caracteres su reputada marca Whitte, emprendió su rápida marcha de retorno a Comitán… Su objeto era conducir a varias personas de la comitiva oficial que no habían sido transportadas en el primer viaje, estando de vuelta en menos de una hora trayendo a dos damas tuxtlecas, a la esposa del señor Rafael  Barberena Jefe Político del departamento y otras personas más”. Después de la visita a la Gruta San Francisco, “y ya que todos nuevamente en la población, hubo tiempo para que en forma ceremoniosa, entre salvas y repiques pusiera aquel alto funcionario la primera piedra del edificio que conmemoraría nuestro primer centenario de independientes, ofreciendo, al terminar su corta alocución quinientos pesos en ayuda de la construcción de la obra”. 

Es de mencionar que la primera escuela municipal zapaluteca de orden primaria, fue instalada en el local que por muchos años fue conocido como Casa del Pueblo, donde se colocó la primera piedra, y se desconoce si fue inaugurada el 16 de septiembre de 1910, no obstante, existen versiones orales de haberse inaugurado nueve años después, en 1919.  Este plantel, con el tiempo, fue trasladado al espacio que contemplara el Convento de Zapaluta, junto a la iglesia del Padre Eterno, donde, de acuerdo al acta levantada: “20 de febrero de 1929”, recibe el nombre de “Policronio Figueroa”, todavía como “Escuela Semiurbana Fronteriza, Federal”.  


 23 de febrero

1er. Centenario de “Biblioteca Flavio Guillén” en Trinitaria 

Amín Guillén Flores

 

La Trinitaria, Chiapas, 23 de febrero de 2010.- A un mes de arribar al Primer Centenario de la Fundación de la Biblioteca: “Flavio Guillén” en La Trinitaria, el Presidente Municipal Constitucional de ese lugar, Jorge Manuel Pulido López, ha ordenado una serie de eventos culturales para conmemorar el histórico acontecimiento. Así como darle una manita de gato a las instalaciones físicas del inmueble, como lo ha prometido. 

Pero, cómo no estar atento a este acontecimiento, si realmente significa el núcleo cultural del Pueblo Zapaluteco que mucho a dado a Chiapas, a México y a Guatemala; entre otros: Maestros, políticos, poetas y escritores. Se podría pensar que la intelectualidad zapaluteca está influenciada por el cometa Halley. Veamos… 

“El primero de abril de mil novecientos diez”, narra el recordado don Antelmo Figueroa Pulido, “por invitación de Flavio Guillén muchas personalidades del lugar se reunieron a las ocho de la noche en un local situado frente a la plaza pública. Al fondo de este estaba un tramo de estantes conteniendo, solamente en el centro, varios libros bastante leídos… La noche estaba oscura y entre el concierto de las constelaciones, ya de reducidas dimensiones, relativamente, se podía contemplar aún, con su hermosa caudal el gran cometa Halley que visitó nuestro sistema solar aquel año, quien días antes habiendo estado próximo a la tierra nos envolvió con su inmensa cabellera que abarcaba distancias planetarias y que rápidamente se ausentaba buscando los inconmensurables abismos del espacio, para volver a visitarnos, según afirmaron los astrónomos, ochenta años después”.   

“Fue ceremonioso el acto”; indica, “se trataba de establecer una biblioteca pública. El señor Flavio Guillén, el presidente municipal señor Rafael Escandón y su secretario señor Cándido Galindo y otros dos señores más, ocuparon el centro de la mesa Cuando estuvimos todos reunidos, el señor Guillén se puso de pie y con voz clara y vibrante, expuso en elocuente oración los grandes beneficios que obtiene una sociedad que posee y frecuenta un centro de cultura. Dijo que trataba de dejar un recuerdo a su pueblo, pero un recuerdo que perdurara y que le ofreciera algún beneficio y para el caso, ninguno mejor que un gabinete de lectura… En aquel momento, el señor presidente municipal declaraba inaugurado solamente con el corto número de veinticinco volúmenes… A continuación el señor Elpidio Guillén agradeció con elocuentes frases en nombre de la sociedad, aquel fecundo medio de progreso intelectual que ofrecía el fundador del gabinete, prometiendo hacer honor a tan importante institución, teniendo la seguridad de que perduraría por todas las generaciones futuras del pueblo… ” 

“Días más tarde se hicieron varios pedidos de libros escogidos a la entonces floreciente librería J. Ballescá y Compañía de la capital de la República… el servicio se hacia gratuitamente de las siete a las diez de la noche turnándose hebdomadariamente los componentes de la directiva y los gastos de alumbrado, renta del local, gastos de escritorio, etc., eran sufragados con la cuota de cincuenta centavos mensuales con que contribuía cada socio… a principios del mes de agosto del mismo año, don Flavio tornó a México, de donde envió para el Gabinete más de 200 volúmenes de su biblioteca, donde podía apreciarse la personalidad del él, por las dedicatorias autógrafas que tenían muchos de aquellos, que a la vez a él, también se los habían obsequiado los propios autores los literatos más renombrados de nuestra capital en aquella época… El señor licenciado Emilio Rabasa también tuvo la gentileza de obsequiar diez obras escogidas, figurando entre ellas las valiosas novelas de su autoría… transcurridos tres años a partir de la fecha de su fundación ya se contaba con más de quinientos volúmenes…” 

“Ya por este tiempo la mesa directiva había acordado en sesión el cambio de nombre de Gabinete de Lectura por el de Biblioteca Pública Profr. Flavio Guillén que es el que conserva hasta la fecha… varios años después se recibió también una remesa de libros del coterráneo, radicando en Guatemala; el Coronel Salvador Guillén y Guillén… Durante los años de 1916 a 1919, por motivo a la revolución, estuvo guardada en la casa del patriota y honorable socio fundador señor Elías A. Guillén, volviendo ya después a funcionar bajo los auspicios de la municipalidad, la que asignó sueldo al bibliotecario y facilitó el local en que debía funcionar… En el año de 1937 el inteligente y generoso señor José Lino Román, donó de su biblioteca 20 volúmenes… El señor Rodolfo Orrico durante su administración como presidente municipal de aquel lugar, también obsequió varios volúmenes a la biblioteca… Habiendo ofrecido el señor Elpidio Guillén, uno de los socios fundadores, sus servicios como restaurador de aquel humilde plantel, hizo el grande beneficio de encuadernar gran número de las obras que se conservan a la rústica mejorando así el aspecto de la Biblioteca…”  

Hace algunos años, el Vicealmirante Eduardo Solís Guillén,  catedrático, abogado y escritor; primer catedrático de derecho marítimo en la Universidad Autónoma de México y Vicealmirante de la Armada de México, donó su amplia biblioteca para la Flavio Guillén. De tal manera que, con la síntesis expuesta sobre esta historia, bien vale la pena inyectar nuevos brios a la  “Biblioteca Flavio Guillén” de La Trinitaria.